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El comienzo del año escolar viene
acompañado de grandes desafíos y cambios, no sólo para quienes comienzan una
nueva etapa como el preescolar, la escuela básica o la media, sino también
para aquellos que volverán a la mismo espacio que dejaron en diciembre, donde
se encontrarán con nuevos maestros, nuevos compañeros, nuevas tareas,
preocupaciones, retos y experiencias.
Estas son algunas claves que a los
estudiantes les resultarían muy útiles para que el año escolar sea una
aventura llena de emociones, enseñanzas y aprendizajes. Pueden colocar en
práctica las siguientes sugerencias que los pueden ayudar a enfrentar la
nueva jornada académica con mayor seguridad.
1. No basta con ser inteligente
Hay personas bastante inteligentes que apenas necesitan estudiar, así como
otras para quienes estudiar no es lo suyo. Sin embargo lo normal es tener una
inteligencia media y por lo tanto los buenos resultados solo se obtienen con
una motivación adecuada que facilite el esfuerzo de estudiar. Sin voluntad de
estudiar, no hay nada que hacer... y los motivos que se tengan para estudiar
son decisivos.
2. Encuentre un motivo para
estudiar
Aunque hay muchísimas otras cosas que son más divertidas, estudiar es un deber
inaplazable. En los años escolares se juega el futuro, pues en esta corta
época se decide lo que se es el resto de la vida.
Se debe tener un motivo para
estudiar. Y ese motivo ha de salir de uno mismo. Los premios y los castigos
pueden ser eficaces, pero a la larga no son lo decisivo.
3. Adopte su propia técnica de
estudio
De algunas personas se dice: "este chico no sabe estudiar". Hay
maneras de aprender a hacerlo, muchos libros, páginas web, la ayuda de un
profesor, de los padres. Pero en el fondo, todo es sentido común. A estudiar
se aprende estudiando y cada quien verá cuáles son los sistemas que le van
mejor.
4. Siéntase cómodo y concéntrese
Para estudiar eficientemente se necesita un lugar de estudio tranquilo, donde
todo esté al alacance de la mano, con una silla cómoda y luz suficiente. No
se engañe, con música no se puede estudiar: puede dibujar o copiar, pero no
memorizar ni concentrarse. No se levante a cada momento y persevere sentado
al menos 45 minutos. Luego descanse 5 a 10 para poder continuar.
5. Horario y planeación
También se debe tener un horario. No tiene por qué ser rígido, ha de ser
flexible pero lo normal en el bachillerato es que se gaste entre media hora y
una hora para hacer las tareas y tres cuartos o una hora para estudiar. Si
entre lunes y viernes no ha dedicado 10 a 12 horas de estudio, el fin de
semana hay que recuperar.
Deje, si puede, para el fin de
semana las tareas que le lleven más tiempo: una lámina de dibujo, un trabajo
para una asignatura. Es una lástima que pase el tiempo haciendo como que está
estudiando cuando su cabeza está muy lejos. No sueñe despierto. Aproveche el
tiempo y luego podrá hacer muchas otras actividades.
6. Aprovechar las clases ahorra
tiempo
Es una tontería perder el tiempo en clase. Si aprovecha ese rato, tendrá
mucho adelantado. Si, por alguna razón, le dejan tiempo libre de estudio,
adelante tareas.
Puede que el profesor siga el
libro: en ese caso tome notas de lo que dice, de aquello en lo que insiste.
Si da apuntes, siga atento y tome nota en todo lo que pueda, con sentido
común. Subraye aquello que repita, pues es lo que considera básico.
7. Memorizar pero entendiendo el
contenido
En la mayoría de las asignaturas hay que memorizar los contenidos de las
lecciones. No intente aprenderse algo que no entiende, por eso es tan
importante lo del punto anterior.
Cada persona tiene su propio
sistema para fijar en la memoria las lecciones: leerlo en voz alta, repasarlo
varias veces e intentar repetirlo sin mirar el texto... lo importante es que
tenga en cuenta que no se sabe un tema si no es capaz de explicarlo. Y es muy
conveniente que estudie cada día lo explicado en clase. Es mejor aprender un
texto corto que enfrentarse a un montón de páginas cuando lleguen las épocas
de evaluaciones.
8. Los exámenes: comience por lo
más fácil
"Ya estudiaré cuando llegue el examen"… Este es un enorme
error. Si estudia cada día, cuando llegue el momento del examen sólo tiene
que repasar conocimientos ya adquiridos, recordar lo que ya se sabe. Si lo
deja todo para el final, acabará con la cabeza llena de fórmulas,
definiciones, fechas, etc. un caos.
Los exámenes son de distintos
tipos: hay que preparar cada uno de modo diferente. Auto examinarse da buen
resultado.
Duerma bien la noche anterior al
examen y ni se le ocurra tomar ninguna pastilla. Así evitará el nerviosismo y
el cansancio.
Lea detenidamente las preguntas
antes de lanzarse a responder. Si es posible, responda primero las preguntas
más fáciles y deje para el final las que no se sabe bien. Esto es
especialmente importante en problemas de matemáticas, física, traducciones.
Muchas veces se gasta todo el tiempo del que se dispone en hacer un problema
y se deja el resto en blanco.
Antes de entregar el examen revise
cuidadosamente las respuestas. No se precipite en entregarlo: use todo el
tiempo del que disponga.
9. Ayudas para resolver problemas
Aunque es difícil dar una regla común, en matemáticas, física y química
muchas pruebas incluyen problemas: a partir de unos datos tiene que hallar
otros, mediante una fórmula o varias.
En primer lugar elija la fórmula
adecuada, luego sustituya las variables por los valores que le den (las
unidades) y le quedarán una o varias incógnitas para despejar. Hágalo con
sumo cuidado: es muy probable que pidan los resultados exactos, y no bastará
con que la solución esté bien planteada.
10. Y lo más importante
"Una hora de estudio es una hora de oración"
¿Cuántas veces ha dejado la tarea
para el fin de semana?, ¿Le ha pasado que llega el domingo por la tarde y aún
tiene todos los deberes escolares pendientes? Si a estas preguntas ha
respondido positivamente, seguramente le ha faltado una correcta
planificación de sus horas de estudio. A menudo no basta solamente con la
voluntad de estudiar: hay que crear hábito.
La autodisciplina es quizá uno de
los logros más significativos en la formación académica y sin duda se
compensa al obtener un rendimiento óptimo en el colegio o la universidad.
Muchos alumnos muy capaces terminan con bajo rendimiento escolar ante su
desorganización, mientras que otros menos dotados han obtenido éxito porque
tienen disciplina y planifican su estudio.
Para organizar un horario de
estudios, es preciso adaptarlo a las circunstancias personales, pues de nada
sirve un plan estricto si es imposible de cumplir. No obstante, la frecuencia
recomendada es la siguiente:
- 4 a 6
años 15-30 minutos/día 3 ó 4 días/semana
- 7 a
12 años 1-2 horas/día 5 días/semana
- 13 a
18 años 2-3 horas/día 5 ó 6 días/semana
Sin importar la edad y
circunstancias personales, existen reglas básicas para el estudio en casa:
- El
horario de estudio debe ser a la misma hora para que se convierta en
hábito.
- Planifique
bien cómo hará los trabajos; no improvise.
- Es
preferible comenzar con objetivos pequeños que aspirar muy alto y no
poder cumplirlos.
- La
constancia es una condición fundamental para adquirir un correcto hábito
de estudio.
- Planifique
también los descansos. Son parte importante de una sesión de estudios.
Por cada 45 minutos de trabajo, tómese 5/10 minutos de receso.
- Ordene
las materias en función de su dificultad. No comience con la más
difícil, tampoco con la más fácil. Las asignaturas neutras sirven de
calentamiento.
- Deje
para el final aquello que le resulte más grato.
- Confeccione
un horario donde deje muy claro qué tiempo va a dedicar a cada cosa.
Compártalo con sus hermanos y sus padres. Ellos le ayudarán a
respetarlo.
- Tenga
claro el tipo de examen: ¿Será oral, escrito, práctico, teórico o
escogencia múltiple?
- Repase
los exámenes anteriores. Ello le dará una idea del estilo de preguntas
de cada profesor.
- Preste
atención a las clases previas al examen, pues se suelen hacer repasos y
ejercicios que tienen que ver con lo que se preguntará.
- Lo
que el profesor marca como ‘importante’ es casi siempre tema de examen.
- Imagine
ser su propio profesor, respondiendo lo que crea que él le preguntará.
- Trate
de llegar con una actitud serena a la prueba. De los nervios no saca
nada y por el contrario se puedes desconcentrar.
- Intente
responder todas las preguntas. Así esté inseguro en algunas respuestas,
recuerde que los conocimientos están ligados entre sí, y puede ser que
aquello que no sabe tiene relación con un tema que conoce bien. Siempre
acuda a su sentido común y a su lógica.
- Regla
de oro: antes de contestar, asegúrete de haber comprendido bien la
pregunta.
- Si se
bloquea con algún punto en concreto, pase a otro tema. No pierda
demasiado tiempo para responder lo que ya sabe.
- Exprese
sus ideas con claridad y coherencia.
- Si el
examen es oral, es importante llegar bien preparado, pues la
improvisación es un enemigo mortal en esta clase de exámenes. El dominio
de sí mismo y la serenidad, son claves. Por esto, al estudiar para este
tipo de pruebas, puede ayudar pararse ante un espejo y ensayar la
postura, el timbre de voz y la actitud que está reflejando ante el
profesor.
Sólo usted como estudiante sabe que
la educación es la mejor inversión para su crecimiento como un ser humano
integral.
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